TORRE DE PAPEL
Por: Johnson Ortiz Parra
Incluso en una breve entrevista
al actual gobernador de Risaralda, a manera de pregunta, traté de impulsar el
establecimiento de una política de atención psiquiátrica para los niños y niñas
y también de los adultos de este territorio. Le pregunté sobre la posibilidad de
abrir centros especiales de atención a esta terrible enfermedad que nos lleva a
odiar, enfrentarnos, atacarnos y hasta suicidarnos, como lo revelan las
estadísticas. (En twitter están esos testimonios de nuestra insistencia)
Hoy después de leer a la doctora
Sonia Villapol, investigadora española, quien presta sus servicios en el Texas
Medical Center de Houston y profesora del Center For Neoruregeneration del
Methodist Hospital Research, debo continuar en esta insistencia que debería ser
apalancada por Víctor Manuel
Tamayo, máxime que ha sido él un alfil en el tratamiento de problemas
neurológicos de muchos de nuestros coterráneos.
Debemos insistir en esta tarea,
en calidad de paciente y de periodista para que Risaralda, con ese grupo de
galenos especializados en el área, se convierta en el primer departamento de
tratamiento de estas enfermedades y de las que, como dice la investigadora
Villapol, irán apareciendo como efectos del terrible virus de la Covid y sus cepas.
Es menester no echar en saco roto esta preocupación, y menos cuando ya se estableció que la Covid ha dejado secuelas en quienes han logrado sobre pasar el virus y que hoy están en caso convencidos que ya todo pasó y que la vida será igual. Pero no.
Está
establecido que el virus al ingresar “a través de los receptores de la
angiotensina II (ACE2) son la vía para afectar neurológicamente a quienes han
padecido la Covid. Según la doctora VIllapol, “este virus tiene unas espigas que
se enganchan a esos receptores ACE2, que están en todas las células humanas
funcionando como llave. Y hay receptores en todas partes de nuestro cuerpo y
con mayor o menor proporción en los pulmones, intestinos, corazón, cerebro y
naturalmente en las neuronas”.
Señala que esta enfermedad es
básicamente inflamatoria y cardiovascular y multisistémica que, derivarán en
contusiones cerebrales. En el cerebro causa daño en la capa que protege las
neuronas, daño “que puede ser bestial”, a parte de la fatiga crónica, lios
dolores dd cabeza, la anosmia, los transtornos de atención o la pérdida de
memoria “curiosamente”
Recalca que “curiosamente porque
a la gente mayor con demencia o alzhéimer que sobrevivió a la covid, se les
aceleró esa demencia o ese alzhéirmer. También aumentaron los Ictus y daños
cerebrovasculares en un 3%” ello sin determinar los problemas de sueño,
depresión y ansiedad.
Y lo más grave por determinar son
los efectos que sobre vendrán en pacientes de gente más joven “que pasó la
Covid sin síntomas. Casos de personas que pasaron la Covid como un simple
catarro y que meses después tienen dolor de cabeza, mareos, fatiga, dolor
muscular. Mucha gente no lo asocia a la Covid, y eso es un problema de nivel
clínico, porque el médico tampoco”, dice Villapol.
Por lo sucedido en Colombia con
la violencia que ha persistido desde épocas inmemorables, la guerra del narco tráfico,
el desangre paramilitar y las masacres persistentes y ahora con los efectos de
la Covid, es urgente insistir en la creación de Unidades poscovid, porque los
problemas de orden neurológico, creará otra emergencia de alcances
inimaginables. “Un 30% de la gente que pasó la Covid tiene secuelas” afirma la
doctora Sonia Villapol. ¡Es hora de actuar
ya!